Los expertos coinciden: "Si corres a los 50, alternar caminata y carrera suave tres minutos y trotar uno, durante unos 20 o 30 minutos es suficiente"
Empezar a correr después de los 50 no exige velocidad ni sesiones larguísimas, sino estrategia y progresión: regular el esfuerzo, escuchar al cuerpo y construir una base sostenible.