Tocarse la cara puede delatar estrés oculto: un estudio de la Universidad de Houston analizó 170 horas de video en oficinas y encontró el patrón en el mentón, las mejillas y la nariz
Tocarse la parte baja del rostro puede aumentar cuando crece la tensión mental. El gesto incluso resultó más informativo que las expresiones faciales en ciertas situaciones.