policiales
Una llamada desesperada, un reclamo que cruzó la línea del dolor y tres disparos que rompieron la noche. Era el año 1957 y, tras los hechos, el asesino desapareció sin dejar rastro durante once meses, hasta que se entregó con su abogado y confesó el crimen de uno de los médicos más respetados de…
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