Papa León XIV padeció fiebre tifoidea en 1985 y, por el dolor, le pidió a Dios que lo dejara morir: “Señor, puedes hacerlo mejor”
La enfermedad marcó un punto de inflexión en la vida del pontífice, quien decidió continuar su misión pastoral en Perú pese a las dificultades que enfrentaban las comunidades