Virgilio vive en plena montaña asturiana restaurando una cabaña con más de hasta dos siglos de antigüedad: “Pasé el detector de metales y encontré un maravedí de Felipe V del 1700”
Después de seis años desde que se hizo con la propiedad, el hombre no ha podido seguir adelante con la construcción porque depende de “si a un pavo le gusta o no”