policiales
“¡Adiós, amigos míos, voy a la gloria!” fue, según su amiga Mary Desti, la frase con la que la bailarina se despidió la noche del 14 de septiembre de 1927 poco antes de que la estola que llevaba en su cuello se enredara en una de las ruedas del auto en que viajaba y la estrangulara. Tenía 50 años…
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